Todos quieren robar tu atención

Si estás leyendo esta línea es que he conseguido robar tu atención.

Por cierto, tengo que hacerte una advertencia muy importante antes de que sigas leyendo.

Si estabas hablando con alguien mientras tomas un café, estabas jugando con tus hijos, si estabas atento en clase… en resumen, si estabas haciendo alguna de estas cosas o algo más interesante que leer este post, por favor, deja de leer y vuelve a prestar atención a lo que estabas haciendo. Te he robado tu atención sin querer.

Si, por el contrario, estabas navegando de forma distraída y no tenías nada mejor que hacer, sigue leyendo. Prometo aportar algo de valor y entretenerte a cambio de unos minutos de tu atención.

Todos quieren robar tu atención.

Te voy a explicar lo que me pasa cada día.

Estoy en clase y me toca enseñar sobre un tema en particular. Por ejemplo el otro día en clase de aplicaciones web tocaba explicar como hacer una landing page.

Los temas relacionados con el marketing digital suelen interesar mucho a mis alumnos. He comprobado que puedo llegar a hacer clases de más de una hora de teoría hablando sobre esta cuestión y conseguir que mis alumnos aguanten el tipo (la mayoría) y que mantengan la atención.

Empiezo mi clase y mi explicación. Trato de hacerla lo más dinámica posible. Proyector encendido, voy enseñando diferentes webs de ejemplo. Voy usando los rotuladores de pizarra y voy dibujando de vez en cuando. Es raro la clase que no acabe haciendo un Sketchonotting lleno de flechas, dibujitos, explicaciones… Me muevo por la clase, trato de pasar por todos los rincones. Hago preguntas, pido a los alumnos que busquen alguna cosa en el navegador para obtener un dato que necesito para seguir con mi explicación…

No paro de hacer todo tipo de cosas para mantener la atención de mis alumnos.

A medida que pasa el tiempo, voy notando como unos ladrones tratan de robar la atención de mis alumnos. Las pantallas de móvil se iluminan. «Tienes una notificación».

Noto como su mirada no puede evitar desviarse para mirar su teléfono. Incluso alguno lo desbloquea para mirar de que se trata esa notificación.

Acabo perdiendo su atención.

Es muy difícil competir con una notificación de Instagram en la que les avisa que la persona que les gusta ha publicado una foto sus pies en la playa.

Por si lo has pensado. Puedes opinar que debería prohibir el uso del teléfono en clase. Si me conoces ya sabes que no soy muy partidario de poner vallas en el campo. Tal vez lo mejor sea enseñarles a convivir con este hecho.

La atención es la forma más básica de amor.

Esto también te pasa a ti. Cuando hablas con alguien y acaba mirando su teléfono… Puedes sentir que te ignoran.

Valora cuando tengas a una persona atenta a todo lo que digas. Esa persona que te está escuchando atentamente, podría estar disfrutando de todo un sinfín de contenidos en su móvil con muchas más cosas que ofrecer.

Valora lo que tienes. Tienes su atención. Es un tesoro. Te mira fijamente, te escucha, incluso te pregunta sobre algo que le has contado y parece interesarle.

Me cuesta pensar en algo más bonito que eso.

Tu atención es una de las cosas más valiosas que posees. No la desperdicies.

Piensa en qué prestas atención.

Tu teléfono móvil tratará de robarla y que mantengas tu atención el máximo tiempo posible con las redes sociales que has instalado. También lo hace el correo del trabajo. La televisión (si es que la ves) o el streaming lo hará con sus series. Esas series que se desarrollan de forma lenta y que se alargan temporada a temporada. Mientras esperas a que salga otro capítulo tú iras renovando la suscripción. Todo eso para aportar unos ratitos de entretenimiento.

Si te atreves, (ahora no, cuando acabes de leer este post) prueba de monitorizar el tiempo que pasas en tus aplicaciones de redes sociales, Netflix o semejantes. Lo puedes ver en tu móvil. Si buscas bien puedes ver el tiempo que has estado en cada aplicación al largo del día.

Tal vez te sorprendas de la cantidad de tiempo que les has dedicado a prestar atención a cosas que no te han aportado demasiado.

Los elementos a los que prestas verdadera atención moldearan tu mente.

No te estreses. Todos perdemos el tiempo y nos dejamos llevar por estos estímulos. Es normal y saludable en pequeñas dosis.

Eso sí, imagínate por un momento que todo ese tiempo que te han robado lo puedes recuperar e invertirlo en leer un buen libro sobre inversiones. Si lo hubieras hecho, probablemente, te resultaría más fácil tomar buenas decisiones sobre tus inversiones.

Pero la realidad es que hemos estado viendo vídeos de gatitos y de unos bailecitos superbién sincronizados. Lo más probable es que nuestra rentabilidad en las inversiones estará unos puntos por debajo a cambio de ver unos gatitos muy monos.

Establece unos horarios para prestar atención a aquello a lo que sueles prestar atención.

No nos engañemos, nos vamos a seguir distrayendo y perdiendo el foco de aquello en lo que debemos estar atentos.

Lo mejor que podemos hacer es establecer un horario, y bloquear pequeñas porciones de tiempo en las cuales las vamos a dedicar a una tarea en particular. Esto que te acabo de contar se llama time blocking.

Tan solo tienes que crearte un calendario en el Google calendar, marcar en cada franja horaria aquello que debes hacer, ponerte alarmas y avisos y lo más difícil… cumplir ese horario.

Te vendrá bien desactivar las notificaciones de tu móvil o incluso ponerlo en modo avión de vez en cuando. También puedes dejar el teléfono cargándolo en otra habitación bien lejos. Si trabajas con tu ordenador, trata de tener una sola pestaña abierta del navegador (o las mínimas que necesites). Busca tu sitio ideal para trabajar. Procura que sea un entorno libre de distracciones.

Existen muchas técnicas que te ayudarán a concentrarte en tus tareas. Más adelante escribiré sobre técnicas para evitar perder el foco y concentrarnos.

Si quieres cambiar tu vida cambia aquello a lo que le prestas atención.

Considera que muchas empresas, aplicaciones y medios de comunicación viven de nuestra atención, principalmente para mostrarnos sus anuncios, mantenernos suscritos a sus series o lo que sea con lo que moneticen sus servicios. Nuestra atención es su producto.

En el momento en el que consigas evitar que te roben tu atención y logres hacer algo productivo, tu vida cambiará. Doy fe de ello.

No hay tiempo para escribir más. Gracias por tu atención, que hayas leído hasta aquí para mí es algo valioso. Si me ves o bien si me escribes y me dices que te lo has leído todo prometo prestarte atención.

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