Cómo ser una persona decidida

Siempre fui muy indeciso.

Tanto que llegué a invertir en la última tecnología en lo que respecta a la toma de decisiones:

Una moneda con ‘SÍ’ por un lado y ‘NO’ por el otro.

Es cierto. Solía llevar esa moneda encima y te he de reconocer que la llegué a usar unas cuantas veces.

Como soy de los que se esfuerza con tal que ninguna persona se vaya de estar a mi lado sin sentirse mejor y más feliz he ido regalando mi moneda a algunas personas.

Tuve que reponerla unas cuantas veces.

Si te regalé alguna, considérate una persona privilegiada, si no lo he hecho, pídeme una. Creo que aún me queda alguna guardada.

En fin, este invento de la moneda me ha servido para delegar las decisiones menos importantes y evitar desperdiciar energía.

  • ¿Qué quieres para comer?
  • ¿Qué película quieres ver?
  • ¿Pizza o hamburguesa?

Se enciende mi mente de ingeniero y mi modelo mental del IF-THEN-ELSE

Mi primera respuesta: «Me da igual. Lo que tú prefieras.»

En el caso de que insistan en que decidas…

Mi segunda respuesta: «Espera, que tiro la moneda».

Pero no nos engañemos, este invento no siempre funciona. Porque hay decisiones y DECISIONES.

Por ejemplo, no es lo mismo cuando tienes que decidir cosas importantes. Te lo explico con un ejemplo.

Recuerdas la escena de Spiderman en la que el Duende le decía:

¿O dejar morir a la mujer a la que amas o que sufran los niños?

El Ca**** del Duende, dispuesto a hacérselo pasar mal al pobre Peter. Generando una situación en la que su decisión tiene consecuencias irreversibles

Esta decisión es demasiado importante como para dejárselo a la moneda, ¿verdad?

Luego te explico como acaba esta escena. Seguimos.

Los dos tipos de decisiones

No supe quién era Jeff Bezos (el de Amazon) hasta hace unos años. Pero creo que desde pequeño que ya había aplicado uno de sus principios sobre las decisiones. Es este:

A este señor, al que parece irle bastante bien, parece ser que divide las decisiones en dos tipos:

  • Las decisiones irreversibles y de consecuencias muy altas, a las que llama decisiones one-way-door (que no tienen vuelta atrás). Son las que deben ser tomadas con mayor cuidado y analizadas de muchas maneras diferentes. Una vez la tomas, te deja una marca que no suele ser reversible. Si te haces un tatuaje, por ejemplo.
  • El resto de las decisiones que sí pueden ser reversibles y que por supuesto suelen ser la mayoría. Si cenas hoy pizza, podrás cenar hamburguesa el viernes que viene…

La cosa es que, hoy en día, a mis 39 años, me veo rodeado de momentos en los que debo tomar decisiones constantemente.

Algunas decisiones son muy triviales. Pueden ser reversibles sin demasiada repercusión. Pero desde que soy adulto, han surgido nuevas decisiones que están a medio camino que entre decisiones reversibles e irreversibles.

Según como las tome, afectarán a mis compañeros, a mis alumnos, mi familia, a mi negocio, a mi marca personal (esa manera tan molona y moderna de decir que me preocupo por la percepción que quiero que tengáis de mí).

Supongo que es consecuencia de mezclar la vida adulta y responsable junto a las mil variables de este mundo que cambia tanto.

Ahora, súmale que estamos en un mundo que presenta mucha incertidumbre (al menos esa es mi percepción).

Ahora soy una persona decidida. Si me has visto, verás que no me tiembla la mano a la hora de tomar una decisión.

Pero no es algo que surja de la nada, ni con la edad. Para ser decidido, he tenido que aprender a tomar decisiones.

Entiendo que no todo el mundo está preparado (o no quiere). Me doy cuenta de que algunas personas me acompañan, se quedan congeladas justo en el momento de tomar decisiones.

Tal vez no es que sean indecisas, porque lo más cómodo es que otro decida por ti. Es más, este hecho te da una gran ventaja. Si alguien decide por ti y la decisión es incorrecta o no es óptima, te deja en una posición de superioridad moral en la cual tienes todo el derecho a criticar.

Me pregunto ¿Qué me ha pasado para convertirme en una persona decidida?

Pues me he puesto las pilas aprendiendo sobre:

Pensamiento crítico

Esto es vital para distinguir entre argumentos válidos y falacias. Sobretodo con todo lo que nos llega de los medios y redes sociales y gente sobre informada sin criterio.

Si desarrollas el pensamiento crítico te ayudará a tomar decisiones más fundamentadas y claras.

Teoría de juegos

Resulta que hay una ciencia que lo estudia y proporciona algunas herramientas para tomar decisiones de forma estrategica.

Aprender sobre teoría de juegos me ha dado una visión sobre cómo las decisiones pueden afectar a otros, me ayuda a anticiparme a posibles respuestas y es muy útil para la elección de estrategias que maximicen los resultados positivos.

Aquello del Win-Win.

Modelos mentales y sesgos psicológicos

Esta es la mejor herramienta. De hecho, no es una sola herramienta, sino una caja llena de herramientas.

Ser consciente de todo esto, no te hace mejor, porque resulta que estamos super sesgados y no podemos evitarlos. Es algo intrínseco a nuestra especie. Está en nuestro hardware. Promoviendo una mayor autoconciencia y la capacidad de ajustar nuestro enfoque para tomar decisiones más acertadas.

Y a pesar de haber aprendido todas estas cosas, aun así, me cuesta decidirme en algunas cosas. Te explico los motivos.

Miedo al fracaso

El temor a equivocarse y enfrentar consecuencias negativas.

Este miedo puede surgir de no querer defraudar las expectativas propias o las de otros.

No me gusta que me juzguen por no tomar una buena decisión.

Sobrecarga de información

Me pasa mucho, sobre todo en las heladerías en las que hay decenas de sabores…

Hay tanto par escoger….

La abundancia de opciones y de datos disponibles hace que sea difícil seleccionar una sola dirección.

Si solo hubiera helado de chocolate y de fresa, lo tendría clarísimo.

En un mundo repleto de información, escoger la mejor opción se vuelve un reto, llevando a la parálisis por análisis.

Falta de confianza en mi mismo

Cuando sabes que no tienes todo el conocimiento para escoger.

Cuando quieres comprarte un coche y no sabes qué

La duda sobre las propias capacidades para elegir sabiamente puede inhibir la toma de decisiones. Esto acaba derivar en un ciclo de indecisión y falta de acción.

Perfeccionismo

La búsqueda de la solución “perfecta” o el resultado ideal puede impedir tomar cualquier decisión, por temor a cometer errores o no alcanzar un estándar imaginario de perfección.

Miedo a las repercusiones

Especialmente relevante en el liderazgo, el miedo a las consecuencias negativas para el equipo o la organización puede detener a los líderes a la hora de tomar decisiones importantes.

Fatiga de decisiones

La toma constante de decisiones puede agotar la energía mental, llevando a una disminución en la calidad de las decisiones posteriores y, a menudo, a la evitación de tomar más decisiones.

Indecisión crónica

Un patrón de indecisión puede ser el resultado de factores psicológicos o de personalidad, haciendo que incluso las decisiones menores parezcan insuperables.

Prefieres el Status Quo

El deseo de mantener las cosas como están puede ser más fuerte que la voluntad de cambiar, incluso si el cambio puede ser beneficioso a largo plazo.

Impacto emocional

Las emociones fuertes pueden nublar el juicio y hacer que sea difícil tomar decisiones objetivas, especialmente cuando se desea evitar el malestar emocional.

Esperas una solución perfecta sin coste

Algunas personas posponen la toma de decisiones esperando una solución ideal que no implique sacrificios o costes, lo cual es una expectativa poco realista.

Esperas la Intervención externa

La creencia de que un tercero (profesional, familiar, influenciador) resolverá el problema puede llevar a la inacción, delegando la responsabilidad de decidir.

Pensamiento mágico

La esperanza de que ocurra algo inesperado que solucione el problema sin necesidad de tomar una decisión activa puede paralizar a las personas.

Optas por inmovilidad

La creencia errónea de que no decidir es no actuar, cuando en realidad, la inacción es una forma de decisión que puede tener sus propias consecuencias.

Presión por el éxito inmediato

En contextos de liderazgo, la necesidad de lograr resultados rápidos puede llevar a decisiones precipitadas o a evitar tomar decisiones que requieren una visión a largo plazo.

Dinámica de poder y política organizacional

La influencia de la política interna y las dinámicas de poder pueden complicar la toma de decisiones en liderazgo, generando temor a las repercusiones políticas de ciertas decisiones.

Falta de información o información contradictoria

La dificultad para tomar decisiones informadas debido a la falta o al exceso de información contradictoria puede paralizar el proceso de decisión.

Evitar el conflicto

La tendencia a evitar decisiones que puedan generar conflicto puede llevar a la postergación de decisiones críticas, especialmente en roles de liderazgo.

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