La trampa de dar consejos

Ni se te ocurra decir en alto que quieres independizarte

La última vez que escuche decirlo a alguien, pasó algo monstruoso. Todas las personas que formaban parte de esa conversación se transformaron. Dejaron de que su ego fuese dominado. Se transformaron en expertos inmobiliarios y comenzaron a dar toda una retahíla de consejos sobre el tema.

Asesoramiento de bajo coste, no profesional, sin evidencias científicas y que en definitiva aporta muy poco a la persona interesada.

En serio, atrevete a probarlo. Mientras estés tomando el café, di: «estoy pensando en independizarme». En los tres minutos siguientes, lo más probable que oigas será:

  • Tienes que comprar, no alquiles.
  • Alquila, ni se te ocurra comprar.
  • Ahora es un buen momento para pedir un préstamo.
  • Ni se te ocurra pedir un préstamo.
  • Compra los muebles en Ikea.
  • Lo primero que tienes que comprar es el sofá.

Lo siento, pero somos así. Todos tenemos dentro un experto asesor deseando salir para decir lo suyo.

Da igual el tema. Dales un titular y empezarán a soltar consejos desde el primer minuto.

Tal vez me hayas oído decir esto, pero: «los consejos valen lo mismo que lo que cuesta darlos, es decir, nada«.

Casi siempre es así. También te darán muy buenos consejos de aquellos que mejoraran tu vida. Pero estos requieren de un proceso más largo y profundo.

Te voy a hablar de mí por un momento. Uno de mis trabajos consiste en guiar y tutorizar alumnos. Es un privilegio y es algo que me encanta. Tengo la suerte de poder servir de guía justo en ese periodo en el que se hacen mayores de edad, en particular desde los 16 hasta los 18.

Es una fase con muchos cambios. ¿Qué te voy a contar a ti?

Aunque ahora lo veas con la perspectiva que te da el tiempo y te des cuenta de que los problemones de antes ahora son tonterías gigantes. En ese momento no lo ves así. No hay un manual de instrucciones para hacerse mayor. Pero te tenemos a ti, lleno de consejos, ¿verdad? Sería un buen momento para empezar a dar consejos. ¿Qué piensas?

Sería muy fácil que siguieran tu plan maestro. Concentraré en sacarte el título, aprovecha para sacarte el carnet de conducir, pásalo bien, no te compliques con los amores que todavía es pronto…

Para un momento y ponte en el lugar de los chicos que te estoy hablando. Con 18 años recién cumplidos. ¿A ti te gustaba que te dieran consejos? Si, pero los de aquella persona especial y cercana. A mí me pasaba con mi hermano, pero no precisamente con mi tutor del cole.

Pero lo que necesitan es que les acompañes, no que les digas lo que han de hacer.

Así que, por mi parte, no les doy esos consejos. Mi trabajo de tutor, consiste en hacer algo parecido a lo que hacía Morfeo en Matrix

Hola, soy Morfeo.

Por si no te acuerdas, Morfeo fue quien encontró al elegido que debería terminar con la guerra contra las máquinas. Entre muchas cosas, se encargó de enseñar a Neo lo que es Matrix, y lo que es posible hacer dentro de ese mundo.

Para simplificar la historia y no hacer demasiado spoiler, Morfeo le muestra a Neo que existe un nuevo mundo más duro en el que él será el elegido y que si entra, tendrá que vivir su propio viaje del héroe.

También le ‘enseña’ a hacer Kung-fu y entrenan juntos. Es una pasada de peli. Míratela si puedes.

La cuestión es que se trata de un mentor que le proporciona a su mentorado información útil en un proceso determinado y crucial de la vida del protagonista. Morfeo le muestra lo que encontrará y le da la opción de escoger a Neo. La escena, aquella de la pastilla roja y azul.

En ningún momento, Morfeo le dice a Neo lo que ha de hacer.

Cuando hago de tutor, trato de mostrar los diferentes caminos que normalmente se puede seguir: el mundo laboral, un grado superior, una reorientación en los estudios… en ningún caso les digo cuál es la decisión que deben tomar. Lo más preciso que les suelo decir es algo parecido a: «haz lo que te salga del corazón».

Por si estás leyendo esto y eres o has sido uno de mis alumnos. Te digo que me encanta que tomes decisiones. Cuando pasen unos años, me encantará que vuelvas a verme para contarme que tal te ha ido.

Vuelvo al tema principal, los consejos.

Tenemos muy arraigado el hábito de ponernos a la primera de cambio, a dar consejos y ponernos en modo experto.

Amansa el monstruo de los consejos.

Pues sí, resulta que tu consejo es peor de lo que crees.

En realidad no estás ayudando, muchas veces solo queremos demostrar que algo se nos da mejor que a la otra persona o acabar hablando de nosotros y de nuestra experiencia.

El monstruo de los consejos

Es un sesgo típico de los seres humanos. Dar consejos nos hace sentir más a gusto que al hacer una pregunta. Porque cuando das un consejo estás hablando sobre ti y cuando preguntas, estás hablando de la otra persona.

Aunque no sabemos lo que realmente le pasa a esa persona con la que estamos hablando ni lo que le pasa en ese momento, estamos muy seguros de tener las respuestas que necesita.

Calla y escucha

Si realmente quieres ayudar a alguien, tendrás que aprender algo acerca del coaching.

Lo primero es que tengas claro que el coaching se basa en empoderar a los estudiantes o empleados. Nunca tienes que demostrar que estás por encima.

Aunque hayas pasado por su misma situación antes… Aunque sepas cómo va a acabar la historia…

Si de verdad quieres ayudar: Calla y escucha.

Muérdete la lengua.

Sé que es incómodo, pero permitirá aprender mucho sobre la persona que quieres ayudar.

En cero coma, estarás otra vez hablando de ti…

Ten mucha paciencia, solo si escuchas lo suficiente, te ganarás el privilegio de poder dar un consejo. Pero al final.

Lo de quedarse callado es algo muy radical. Si me conoces sabrás que soy una persona bastante callada. No me pasa nada raro contigo, solo lo hago porque te estoy escuchando.

Pero tampoco te pases de quedarte callado y escuchando. Si durante una conversación llevas 20 minutos sin decir nada, y te has limitado a estar escuchando, no estarás ayudando a nadie. A eso se le llama que te den la chapa.

Ahora ya sabes cuál es la trampa que se esconde la mayoría de veces tras los consejos. Casi siempre es para acabar hablando de nosotros y situarnos en una posición mejor que la de la otra persona.

Si de verdad quieres ayudar, debes interésate por la otra persona. Pregúntale cosas.

Haz preguntas

Pero no vale preguntar cualquier cosa. Deja los chismes y otras cosas que no tienen que ver con vosotros.

Si quieres llegar a temas profundos tendrás que guiar la conversación con preguntas determinadas que ayudarán a la otra persona a indagar en su interior.

Te voy a mostrar algunas preguntas que pueden ayudarte a ayudar.

¿Qué es lo que tienes en mente?

Esta pregunta te vendrá bien para empezar.

No das órdenes ni estás dirigiendo. Solo estás mostrando interés en la otra persona. No en un tema en particular, sino en la persona, insisto.

Si haces esta pregunta lo primero que te contará la otra persona es aquello que tiene en la cabeza y le consume tanta energía.

Eso sí, gánate su confianza antes.

No se lo hagas a una persona que no conoces, en frío. Puede parecer siniestro.

Ahora, lo que te puede pasar es que tengan un lío bastante grande. Si vienen con demasiados problemas, focaliza en el problema más importante.

Bien, esta pregunta es buena para empezar. Pero sobre todo, aún no empieces con los consejos.

Aguántate, sigue preguntando. Es muy difícil, porque sentirás la necesidad de dar consejos, ya que sabes la respuesta… Tu mente lo ha resuelto.

La siguiente pregunta: ¿y qué más?

La primera respuesta que te dan nunca es única.

Cuando alguien te ha contado las medidas que va a tomar sobre algo… ¿Pregunta y que más?

Normalmente, lo primero que te explican es solo la superficie. Tal vez te explicaran algo muy genérico, lo ideal es preguntar varias veces aquello de ¿y qué más?

Intenta llegar a un nivel de detalle más ‘long tail‘. (esto de long tail es terminología del mundo web que se usa para referirnos a los términos de búsqueda muy específicos)

No formules la pregunta tal cual. Esta pregunta en crudo, ¿y qué más?, es demasiado directa. Has de adornarla:

  • ¿Qué más has probado de hacer?
  • ¿Qué otras opciones has considerado?
  • ¿Qué es lo que no quieres?

Aún no des consejos. Profundiza más. Aguántate si de verdad quieres que la otra persona te diga que le preocupa.

Sigue preguntando.

Tampoco des consejos con un signo de interrogación al final, no cuentan como preguntas.

¿Qué es lo que tú quieres?

Con un poco de suerte, podrás entender en que consiste el problema que le preocupa a la otra persona. Pero, sabes ¿qué es lo que quiere?

Considera preguntar qué es lo que quiere obtener esa persona. Trata de preguntar para dar con su objetivo.

Si no lo tiene claro, tendrás que guiarle. Tal vez no sepa qué itinerarios puede seguir esa persona para llegar a cumplir su objetivo.

Muéstrale el mapa para que te digan que camino van a seguir y cuál es su destino

¿Cómo puedo yo ayudarte?

Ya estás cerca del final.

Cuando tengas toda la información podrás ayudar.

Pero, considera lo siguiente: cuando ofreces ayuda te estás promocionando. Da igual que lo hagas a propósito o no. De algún modo elevas tu estatus o y rebajas el suyo.

Y claro, tú quieres ser útil y te esfuerzas al máximo para ayudar a cualquiera. Aportas tu granito de arena y añades valor. Te cuesta tu tiempo y energía.

Ofrécete como apoyo de forma discreta. Como me dicen mis compañeros que tienen hijos adolescentes: «Tienes que estar presente, pero sin que se note que estás ahí.»

Tienes muy buenas intenciones, pero ojo que no acaben convirtiéndose en un agotamiento para ti y en una frustración para a persona a la que ayudas.

No hay tiempo para escribir más. Me encanta que hayas leído hasta aquí. En serio, lo repito siempre, pero lo tuyo tiene mucho mérito, con la cantidad de fotos de gatitos que hay por ver y tú leyendo un blog de desarrollo personal.

Como siempre te digo, si me ves, ya me dirás que opinas sobre este tema. Seguro que tu punto de vista puede sumarme valor, así que espero que me lo digas.

Una última cosa, si me permites un consejo, deja de leer, levanta la cabeza y pon en práctica algo de lo que has aprendido en este artículo. Seguro que tienes cerca a alguien que estará encantado de explicarte lo que pasa por su mente y que le preguntes sobre ello.

¿A qué estás esperando?

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