Cuestión de prioridades

La multitarea no existe. Es un un mito.

Hace unos meses que me leí el libro «Arende a promocionar tu trabajo» de Austin Kleon. De ahí me inspiré para comenzar mi blog personal.

Desde que lo hago, siempre he reservado un ratito del fin de semana para escribir. Con la intención de publicar cada semana algún texto.

Me propuse contar cosas que me pasan, cosas que leo e incluso me atrevo a hablar y publicar aquello que pienso.

Hoy te voy a hablar de mí y del motivo por el cual te suelto esta afirmación sobre la multitarea.

Si me conoces, sabes que soy un tipo callado, observador y prudente.

Pienso que mantener la opinión en un ámbito íntimo es algo que hacen las personas inteligentes.

Yo no es que sea muy inteligente, siempre lo he dicho. Más que nada porque en mi blog se pueden ver algunas de mis opiniones. Así que acabo de quedar retratado.

Para mí es muy terapéutico escribir aquí porque ya sabes que no suelo regalar mi opinión así como así.

Pero como este blog es muy íntimo… (lo escribo yo y lo lees tú). Por aquí me puedo salvar.

Como pienso seguir escribiendo, quede como quede. He reflexionado que un buen ejercicio es el de declarar mis objetivos y dejarlos publicados aquí para que tanto tú como yo los tengamos claros.

Así que te dejo aquí mismo esta lista a modo de declaración de objetivos.

Escribo en este blog porque:

  • Me permite explicar lo que voy aprendiendo, me ayuda a consolidar conocimientos.
  • Porque me siento muy lleno de conocimientos y necesito vaciarme de algún modo.
  • Porque quiero adquirir soltura escribiendo y algún día ser escritor.
  • Porque me ayuda a expresarme mejor.

Es cierto, me cuesta expresarme a veces. Me encuentro en que son pocas personas las que son capaces de aguantar más de dos minutos escuchando mis rollos (estoy seguro de que tú qué me lees sí que eres capaz).

Si, es verdad.

Si me conoces ya sabes que no soy muy dominante en las conversaciones. Aun así, soy un tipo con mucho mundo interior, creatividad y espiritualidad.

Solo si tienes mucha confianza conmigo habrás hablado sobre estos temas de los que suelo escribir.

Si todavía no te he sacado el tema del que quieres hablar, te animo a que lo hagas.

Tal vez sea culpa mía y no me haya dado cuenta, aunque en mi defensa he de decirte que por norma general suelo hablar de lo que creo que te puede interesar a ti o de algo que crea que te pueda ayudar.

Nunca me verás contar estas cosas, quedar en mejor posición, para fardar de conocimientos o imponerme en un diálogo. No va con mi carácter.

Por cierto, quiero aclarar una cosa importante. Que no quiera dominar todas las situaciones no quiere decir que me esconda o que tenga un carácter débil.

Rotundamente no.

Considero que tener un carácter fuerte no pertenece solo a esos tipos que afirman que «te dicen todo a la cara». De hecho, decir todo a la cara no es algo muy inteligente, tampoco es algo que haga la gente con un mínimo de empatía.

El carácter espada

Te voy a contar una cosa íntima mía.

Hace muchos años, cuando entrenaba capoeira, mi Mestre me decía que tenía un carácter parecido a una espada.

Recuerdo mantener esta conversación mientras hacíamos el Camino de Santiago. Sobre el 2003.

Foto de cuando hicimos el Camino de Santiago

Esto del carácter espada, me lo decía porque veía en mí que era observador y callado, elegante en ejecución y cuando tengo que cortar, lo hago de forma limpia, sin hacer más daño del necesario.

No se refería a mi forma de «jogar» (en el combate de la capoeira), sino a mi personalidad y carácter.

El carácter espada seria para la gente que interactúa de esta manera.

Siempre que alguien se inventa algún término nuevo, suelen hacer referencia al primer artículo en que algún friki habló del tema y lo publicó. Ojalá que este artículo algún día lo enlacen para referirse al «carácter espada».

Desde aquí defiendo a los que tenemos un carácter templado y afilado. Sin imponernos, ni chulear, sin mostrar superioridad y saber decir las cosas con empatía y en el momento adecuado.

Afilando la espada

Ya me conoces un poco mejor y ya sabes cuáles son mis motivos por los que escribo.

Aparte de todo lo anterior de la lista, escribir es una forma de afilar la espada. Forman parte de mis horas de desconexión y reflexión.

La cuestión es que llevo unas semanas en las que no he sido constante y no he publicado cada semana.

No he sido constante ni perseverante en este aspecto.

No es una excusa, sabes que no soporto las excusas.

Lo sé. Sé lo que piensas justo ahora: «no pasa nada, no es para tanto«. Y no lo es, no es grave. Porque hay un motivo.

El motivo

Pues que de un día para otro aparecen cosas nuevas y tienes que establecer prioridades.

Te lo cuento con más detalle con otra historia mía personal.

Cuando iba a la escuela no me gustaba nada escribir. Recuerdo a un profe de castellano que me decía que si yo fuera escritor me tocaría ser el columnista de esos que solo tienen que ocupar una columna diminuta, y, aun así, no la llenaría. Si me hubieran dicho de escribir el horóscopo de un únicamente signo, lo hubiera pasado mal para llenarlo.

Piscis

Piscis

Todo mal.

También me decía que si tuviera que cobrar por palabras lo llevaría crudo.

Recuerdo a aquel profe de la Salle con mucho cariño, la verdad.

Veinte años después. Me veo con un contrato para escribir un libro para una editorial (en realidad son dos, es una larga historia).

Qué maravillosa puede ser la vida cuando eres perseverante y te focalizas en lo que quieres.

La cosa es que la vida me ha traído un nuevo reto muy emocionante. Llevo una década de cambios alucinante. Siempre digo lo mismo, que algún día escribiré sobre mi particular viaje del héroe.

Se me plantea este nuevo reto con cuenta atrás. Como las bombas de las películas, pero en vez de bomba es un contrato de publicación.

Así que ya conoces mi motivo. Me he visto obligado a establecer prioridades en mis tareas profesionales.

Están mis clases, mi academia, mi libro…

Y para distraerme y afilar el hacha o la espada mediante mi blog y mi diario ilustrado de dibujos. Han pasado a un orden más abajo en la lista de prioridades.

Prometo que será temporal.

Cuestión de prioridades

Así que me encuentro en esta situación. Aunque no se me note.

Siempre intento mostrar una actitud de naturalidad, pero como dice el Tote King << la naturalidad es la más difícil de las poses >>. Así que si algún día me ves cansado o bostezar no te lo tomes a mal. Tan solo intento mantener el tipo. Es duro seguir la norma del club de las cinco a.m.

Así que aquí me tienes, escribiéndote más tarde que de costumbre, pero dejando claro que aquí sigo para que tú lo leas y para que yo me exprese. Aunque en menor prioridad.

Por cierto, me gustaría aclarar una cosa antes de pasar a la parte de los hechos que debes comprender sobre todo este rollo que te estoy contando y que saques un valioso mensaje de tus minutos de lectura.

Dejo publicado todo esto para mostrar mi compromiso conmigo mismo. Compromiso de no dejar de hacer aquello que tanto me gusta y me llena

  • Leer mucho
  • Dibujar
  • Escribir en mi blog
  • Estar presente
  • Ayudarte a ser mejor

Al publicarlo y que tú lo estés leyendo tú también te convierte en partícipe y hace que me comprometa contigo.

Así que si me ves, y crees que me salgo de la línea y me vuelvo un aburrido dímelo.

Vamos a sacar un bonito aprendizaje de esta situación.

Lo que voy a afirmar a continuación casi roza lo absurdo, pero eso hará que lo recuerdes mejor

Tienes mucho que aprender de los pollos de Minecraft.

¿Qué pasa bro?

Toca aprender cómo enfrentarse a grandes tareas

Cuando tengas entre manos alguna tarea muy importante que requiera de tu mucha dedicación, tendrás que mantener el foco de atención.

Ten algo o a alguien que te lo recuerde a diario. Google calendar lo hará encantado a cambio de saber todo lo que harás.

También tengo otra cosa que me lo recuerda siempre.

No sé si te has fijado, pero tengo una pegatina de un pollo de Minecraft en mi ordenador portátil.

Muy en mi línea.

Pues resulta que tiene un porqué…

Ahora estarás flipando un poco. Lo habrás visto normal en mí. Un señor de 37 años con un punto infantil y friki.

Te explico el motivo.

Está relacionado con del foco de atención.

En el juego de Minecraft puedes encontrar como personajes no jugables a los pollos, puedes criarlos, comértelos, atarles una cuerda y pasearlos…

Lo bueno de los pollos, es que hagas lo que hagas con ellos, nunca van a dejar de mirarte. Si caminas cerca de un pollo de Minecraft te identificará como a alguien importante y siempre te mirará a los ojos. Aunque corras, saltes, le pegues…

Por muchas chorradas que hagas, nunca pierden el foco en lo más importante, es decir, en ti.

Los han programado para ser así.

A nosotros no. Así que ya sabes, actualiza tu software y reprogramarte para focalizarte como el pollo.

Mira a tu tarea como los pollos del Minecraft miran a los jugadores.

Hazlo lo mismo que el pollo pero en tu realidad.

  • Hazte un horario y cúmplelo.
  • Cierra el portátil cuando estés reunido.
  • Pon el móvil boca abajo Durante una conversación.
  • Aparta todas las distracciones.
  • Cierra el Twitch mientras haces las prácticas de ofimática

No quieras hacer más de una cosa a la vez, porque probablemente no podrás.

Y si eres de los que puede, enhorabuena. Me encantará que me expliques cómo lo haces.

No hay tiempo para escribir más. Me alegra que sigas leyéndome. Ya sabes que me encantará que me comentes sobre algo que te haya ayudado, sorprendido o mejor todavía, para corregirme. Me encanta aprender de mis errores.

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