Cómo diagnosticar la incompetencia

Soy un incompetente.

Lo reconozco. Cada mañana me miro al espejo y veo mis defectos. Son los de siempre.

Estoy seguro que a ti te pasa algo parecido.

Pero no nos preocupamos demasiado. Sabemos cuáles son nuestras incompetencias y las vamos trabajando para mejorar. Es un proceso lento.

Estamos igual, así que no te ralles demasiado. No es oro todo lo que reluce y lo llevamos muy bien. Casi nadie sé ha dado cuenta. Como dice Tote King: <La naturalidad es la más difícil de las poses>

Si te sirve de consuelo, a largo plazo no triunfan siempre los más brillantes, sino los talentos medios que vencen la pereza.

En mi caso, a pesar de mi condición de incompetente. Siempre me he movido por valores y uno de mis valores y misiones en mi vida es la siguiente:

«Que nadie se acerque a ti sin que al marchar se sienta mejor y más feliz«

Lo sé. Suena a taza de Mr. Wonderful. Tampoco te voy a decir de quien es esta frase, porque fliparías. Pero que sepas que pienso y actúo así.

Compruébalo. Si eres de los que está en mi día a día te animo a que lo hagas. Si no tienes la oportunidad porque estás lejos (o tal vez ni me conozcas), escríbeme que trataré de hacer algo al respecto.

Antes de empezar con las técnicas para el diagnóstico de las incompetencias , voy a dejar claras unas cuantas cosas muy importantes.

Primero, los problemas de las personas no son estadísticas, ni números.

No se pueden abordar todos los problemas con las mismas estrategias para todos. Lo que te funciono con un grupo de alumnos el curso anterior, no te va a funcionar igual con el siguiente curso. Ni con tus amigos, ni con tus hijos.

Así me veo cada curso rehaciendo materiales. Yo soy de los que nunca repiten curso (como profesor).

Las estrategias estándarizadas o programas no motivan a nadie. Se convierten en una obligación más.

La segunda cosa que hemos de tener claro, es la prioridad entre cambiar de personas o cambiar a las personas.

Siempre hemos de tratar de poner todos los medios para ayudar a mejorar a las personas. Pero ten en cuenta que si alguien no quiere o no es su momento vital no insistiremos.

Aunque tú lo veas muy claro, no somos quien, ni estamos por encima de nadie como para obligarle a cambiar.

Tercero. Sé humilde.

Deja el ego a un lado y acepta que cualquiera puede hace algo mejor que nosotros e incluso reconócelo en público.

Sé que esto no lo harás, porque no es fácil.

Cuarto, dar ejemplo. Las 24 horas del día.

Todos sabemos mucho sobre lo que deben hacer los demás. Pero aparte de decirle a alguien lo que debe hacer, lo mejor que pe puedes hacer es dar ejemplo.

Cuando enseñes a alguien una habilidad en concreto, muéstrale como hacerlo con un ejemplo.

Las palabras se las lleva el viento.

Empecemos a hablar de las técnicas que pueden ayudarte a diagnosticar las incompetencias.

Técnicas para diagnosticar incompetencias

Te quiero hablar sobre esas técnicas que te ayudaran a detectar las incompetencias y como ayudar a superarlas.

Es muy importante diagnosticar bien las incompetencias.

Imagínate a un médico haciendo un mal diagnóstico. Podría matar a un paciente.

Nosotros con estas técnicas vamos a conseguir ayudar a muchos. Empezamos.

Cuestionario Fougi de las incompetencias

Cuando quieras ayudar a alguien a mejorar tendrás que hacerte (tú) las siguientes preguntas.

1 – ¿Vale la pena?

No, pues olvidar

Señalar un defecto es prudente solo si sabes que hay un tratamiento posible. En el caso que no lo haya, tratar de solucionarlo únicamente se convertirá en una humillación y haremos que aumente el sufrimiento de la persona a la que queremos ayudar.

Con personas de más edad será mejor no tratar de modificar aspectos básicos de la personalidad, ya que es algo muy difícil de hacer.

En ese caso, aguantarnos será más práctico que corregir.

Las personas maduras (te incluyo a ti porque sé que lo eres. De hecho, estás leyendo un post que trata de como mejorar tus propias incompetencias…) deberíamos saber convivir con estas imperfecciones.

Nos toca jo***, digo ser tolerantes y pacientes.

2 – ¿Es consciente?

No, pues advertir.

Dar un toque de atención suele solucionar muchos problemas.

Es importante dar el toque de atención en el momento oportuno y no más tarde. Es una lástima dejar que se tuerza una persona que de haber sido advertida hubiera evitado un problema.

Pon a la persona delante de un espejo y ayúdale a que se vea

Dar un toque consiste en advertir y hacer consciente a la persona de su incompetencia.

También se le debe recordar que se espera de él o ella. De este modo orientamos y modificaremos una conducta.

A veces las personas nos podemos pasar meses sin recibir orientaciones sin saber si vamos bien o mal.

Tanto si somos jefes, educadores, padres o buena gente en general, debemos estar continuamente recordando plazos, objetivos

3 – ¿Lo entiende?

No, pues explicar

Puede que la persona sepa que no va bien del todo. Sabe que algo falla pero no lo sabe. Como no sabe donde se equivoca, no sabe como reaccionar.

Decir como se hace un trabajo, no significa que se haya entendido, aunque pongan cara de entenderlo.

Explica las casas varias veces para asegurarte. Explicar bien el trabajo que se debe hacer es responsabilidad de los que gestionamos personas.

Sobre todo es muy importante invertir mucho tiempo con los nuevos. Aunque creas que pierdes el tiempo, es una gran inversión.

Cuando expliques que se debe hacer, hazlo de forma clara y ordenada. Crea una secuencia precisa y asegúrate que se entienda todo el proceso. Deja clara las prioridades.

4 – ¿Sabe cómo hacerlo?

No, dar ideas, concretar.

Algunos sabrán en qué consiste su trabajo, pero no sabrán cómo hacerlo.

Concretar será una gran ayuda. Si no lo concretas, no se realizará de la manera en la que quieras que se haga.

Aparte de concretar, establece criterios para medir los resultados.

Para estas personas que necesitas concretar, les vendrá genial que les des el máximo de detalles posible.

Deja claro lo que se ha de hacer o lo que quieres que se haga.

5 – ¿Sabe hacerlo?

No, pues entrenar.

Nos puede pasar que confundan el saber cómo con el saber hacer.

Encontrarás muchos genios y expertos que saben lo que deben hacer lo que deben hacer los demás, aunque ellos no lo sepan hacer o no lo hagan.

Para explicar se tiene que saber, para concretar se tiene que saber cómo (con conocimientos concretos) y para saber hacer es imprescindible practicar (la experiencia).

En resumen, solo se aprende a hacer haciendo y equivocándose.

Si tienes que enseñarlo, no adoptes una posición de superioridad. Esa actitud no ayudará a la persona que no sabe hacer una cosa.

6 – ¿Puede hacerlo?

No, consíguele recursos.

Si la persona, sabe lo que hacer, sabe cómo hacerlo, se le ha explicado bien lo que debe hacer y por algún motivo no alcanza el objetivo. Es muy posible que no pueda alcanzarlo por falta de medios.

Los medios son el tiempo, el espacio, las herramientas o lo que se que necesite para conseguir su objetivo. Tendremos que conseguir eses recursos para ayudar.

En este caso, presionar no es buena solución. No podemos pretender que las personas rindan a más del 100 %.

Si el objetivo se resiste demasiado y no podemos obtener los recursos necesarios tendremos que simplificar el proceso, optimizando y eliminando todo lo innecesario.

7 – ¿Se beneficia?

No, gestionar las consecuencias.

Si la persona entiende, puede, sabe lo que hacer y tiene los medios para hacer su trabajo y no lo hace. Tal vez no lo haga porque no saca ningún beneficio.

Si no sacan nada positivo no les compensará hacer la tarea.

Nos tenemos que asegurar que las acciones siempre tengan sus recompensas.

En este punto, es importante tener en cuenta el factor que ejercen los jetas.

Para motivar a una persona íntegra y sin privilegios, será importante acabar con los jetas y los ‘amiguetes’ que se aprovechan de su posición. Si dejamos pasar esto, las actuaciones de estos serán las que marcarán los estándares y las personas que tratan de conseguir sus logros gracias a sus méritos y el trabajo duro bajaran los brazos.

Como dice la canción Lucifer () de SFDK:

"cuando algo te parezca normal, por las veces que lo viste hacer mal, es que el diablo algo debe hacer bien..."
«Cuando algo te parezca normal, por las veces que lo viste hacer mal, es que el diablo algo debe hacer bien…»

A los jetas se debería dejarlos en evidencia mostrando su actuación y transformar sus premios en castigos. De hecho, si eliminas a los jetas, podrás retener el talento.

Atiende, mima y escucha a la persona que quieres ayudar. Reconoce su mérito. Preocúpate por su descanso.

Felicítale, súbele el sueldo, súbele la nota o si es a mí, invítame a una cerveza.

8 – ¿Tiene Problemas personales?

Si, dar apoyo y esperar

Si la persona a la que quieres ayudar está lastrada por problemas personales, tendrás que apoyarla y esperar. No hay otra.

Todos tenemos una dimensión personal y familiar que nos marca y nos influye.

Si quieres ayudar, tienes que romper la barrera entre lo profesional y lo personal. Si no sabes lo que tiene la otra persona en la cabeza y en el corazón, difícilmente la podremos ayudar.

Por lo menos, mientras tratas de acercarte y conocer a esa persona, sé amable, pregunta y ten en cuenta todo lo que te explica.

9 – ¿Quiere?

No, animar o corregir.

Si no has podido ayudar a la persona con todos los recursos anteriores tal vez no quiera que le ayudes.

Esta desmotivación puede venir por dos motivos:

  • Si la persona está abatida y piensa que no puede. Anímale.

Tendrás que darle una motivación. Lo que conocemos como el palo con la zanahoria.

  • Si la persona, puede hacer todo lo que le pides y sabe pero no quiere. Pues exígele.

Al que no quiere, me sabe mal decirlo, pero, tendrás que darle con el palo sin la zanahoria. Ponte firme y deja bien claro lo que le exiges.

10 – Reubicación

Si llegas hasta esta pregunta, tal vez haya llegado el momento de reubicar a la persona. Es un recurso extremo, pero en ocasiones será beneficioso para ambas partes.

  • Si es un alumno, reoriéntale hacia otros estudios
  • Si es un trabajador, cámbialo a otro proyecto.
  • Si es tu pareja o un familiar… me temo que la solución no será tan fácil… Aquí prefiero no entrar. Lo dejo en tus manos.

Pero esto es un recurso extremo. Piénsalo muy bien.

Más vale retener a un incompetente durante un tiempo y asegurarte de que no lo sea, que prescindir de una persona que puede ser capaz de hacer cosas increíbles con las herramientas adecuadas.

No hay tiempo para escribir más. Te doy las gracias por llegar hasta el final. Tiene mucho mérito.

Espero que comprendas que al escribir esto quiero dejar claro que yo solo soy un incompetente que quiere ayudar a mejorar a todos los que me rodean. Me encantaría que me dijeras en que paso me ves y que me ayudes a mejorar.

Estoy seguro de que tú puedes aportarme mucho y me puedes ayudar a subir de nivel. Escríbeme.

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