Te está permitido cambiar de opinión

Si me tuviera que identificar con una marca, la mía seria…

Te lo diré al final. Sigue leyendo por favor.

Se supone es que debes tener una idea, aferrarte a ella y defenderla con tu vida.

O Apple o Android. O eres de PlayStation o de Nintendo o Xbox. De cucurucho o de tarrina. Debes escoger y posicionarte y ser fiel.

Te voy a contar historia personal de cuando era adolescente. Imaginame con unos vaqueros anchos y una sudadera negra con capucha. De cuando tenía mi Nintendo 64. Era el único de mi curso que la tuve de lanzamiento.

El resto de mis amigos del cole tenían la primera PlayStation.

Ellos jugaban al Metal Gear y al Tekken, yo al Mario 64, GoldenEye 007 y el Zelda Ocarina of time. Nos picábamos en el patio discutiendo que juegos eran los mejores. Era el salseo de entonces.

Los adolescentes nos lo tomábamos muy en serio. Durante unos años, me dediqué a defender la marca de mi consola. El resto para mí no era una opción. Me compraba cualquier novedad. Cualquier decisión de la compañía me parecía acertada. Lo defendía todo. Igual de convencido que un accionista de la compañía.

Por suerte, el tiempo pasa y también pasan esas tonterías.

Con la mente un pelín más abierta, iba probando cosas nuevas. Con las consolas de mis amigos me di cuenta de unas cuantas cosas… que a pesar de lo mucho que estaba defendiendo mi idea, resulta que todos lo pasábamos bien.

Entonces me di cuenta.

Estaba renunciando a un montón de experiencias geniales por defender una idea en particular.

Supongo que es cosa de la adolescencia. Otro tema del que no tardaré mucho en documentarme.

Al menos descubrí todo esto con un tema que no ha tenido mucho impacto en mi vida. Me pregunto: ¿Qué seria de mi identidad si en vez de videoconsolas hubiera sido con una ideología política, con las drogas o con otro asunto más serio?

Pues jamás lo sabré.

Se supone que todo el mundo debe ser una marca

Estamos sesgados y eso lo complica todo. A las personas nos es muy cómodo que nos represente una marca. El trabajo ya está hecho, solo hemos de asumirlo todo e ir paseando su logotipo o bandera.

Por ejemplo, puede pasar con los equipos de futbol. Cada club representa unos valores, la personalidad de sus jugadores, su presupuesto… Pensamos que por ser del Barça o del Madrid nos reflejaremos con sus características. Pues me temo que no. Eso se hace porque es más cómodo ser la franquicia de una marca consolidada en lugar de molestarte en crear tu propia marca.

Nos casamos con una marca, nos identificamos con todo lo que representa, lo asumimos todo sin cuestionar demasiado y la defendemos ante la ‘competencia’.


Si tienes que representar una marca, que sea tu marca personal.

Eso sí, tienes que hacerte un hueco en el mercado. Reúne a tu departamento de marketing (eres tú, no busques a nadie más). Define tus valores, muéstralos cada día y te harás hueco en el mercado.

Tenemos miedo a cambiar de opinión por las consecuencias que pueda acarrear

Lo que nos frena para cambiar de opinión es esa absurda manía que tenemos de preocuparnos por lo que piensa la gente de nosotros.

Obviamente, es importante que la gente tenga una buena visión de ti. A nadie quiere que le conozcan como el mentiroso, o el estafador o algo peor…

La gente a la que de verdad le importamos no nos juzgará por cambiar de opinión. Es más, tal vez si lo argumentamos de forma inteligente podamos demostrar que tenemos algo de pensamiento crítico.

¿Qué pensará la gente?

Considera que mientras seas una persona integra, aunque cambies de opinión, a pocas personas le va a importar.

Cambiar tus ideas es pensar de verdad

Eso sí, define bien tus valores y deja que te guíen, tus valores no deberían cambiar. En cambio, las opiniones si que deberían ir cambiando. Mientras más viajes, más gente interesante conozcas y más aprendas irán cambiando. O mejor dicho, evolucionando.

Pensar requiere un entorno en el cual puedas poner en práctica todo tipo de ideas sin ser juzgado por ello.

Las personas vamos evolucionando. Mírate a ti y piensa en como pensabas hace cinco años. Tal vez haya alguna cosa de la que te avergüences a día de hoy. Eso que hoy dices: » cómo podía pensar eso…» o tal vez no.

Si eres de los que se les escapa una sonrisilla pensando en algunas cosas de tu pasado, pues bienvenido al club kaizen en el cual las personas vamos mejorando día a día. Si, en cambio, sientes que estás igual. Te animo a unirte al club, todo son ventajas.

Ahora haz el ejercicio contrario. Mírate y piensa cómo estarás en el futuro. ¿Cómo estarás en cinco años?


Vale para, no te esfuerces tanto, nadie puede predecir el futuro (aunque existen técnicas para diseñar futuros, más adelante escribiré sobre este tema) pero considera existe una alta probabilidad de que acabes cuestionando algunos pensamientos u opiniones de las que tienes a día de hoy.

Así que a la hora de mostrar tus opiniones actuales, no sería mala idea hacerlo en un ambiente seguro y no dejar un rastro permanente en las redes sociales.

Así que trata ir con cuidado, las redes sociales nos convierten a todos en políticos y en marcas.

Tú yo del futuro estará de lo más agradecido si eres discreto y no vas propagándolo todo en las redes sociales.

Sería bueno que tuvieras un tiempo y un espacio para tener malas ideas

Así que trata de ser discreto con tus opiniones. No te digo que reserves todas tus opiniones, no es lo más inteligente, pero tampoco lo es mostrarlas siempre y sin filtro. Por lo menos, se selectivo a la hora de dar tu opinión.

Considera que tu opinión es algo valioso que no debes ir regalando al primero que pasa.

S

Y con Internet, ten cuidado. Ya no es un lugar seguro para dar rienda suelta a formas de pensamiento a formas de pensamiento muy experimentales, y piensa que puede acarrear en el futuro sobre todo si representas a un público o representas a una marca.

¿Entonces, me quedo quieto y no me muestro? No. No se trata de eso.

Aprende a dirigirte hacia adelante frente a la incertidumbre.

No sabes como iran las cosas, así que sigue adelante. Comparte tus opiniones con criterio y lee algo sobre el pensamiento crítico. Te vendrá bien.

A parte, esta incertidumbre tiene su encanto.

Ya no hay tiempo para escribir más. Como siempre te digo, gracias por leer este post hasta el final. Valoro mucho que me dediques lo más valioso que tienes: tu tiempo y tu atención. Lo tuyo tiene mérito. Si te apetece, escríbeme y me comentas qué te ha parecido. Si me ves, mejor me lo comentas en persona.


Por cierto, mi marca es mi propio nombre, y que sepas que no fabrico para otras marcas.

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